Los avances en la digitalización de bosques, posibilitados por los logros tecnológicos de hoy, estan ampliando la disponibilidad de información para el manejo de bosques en cualquier tipo de ecosistema y con cualquier fin determinado, bajo el enfoque de la bioeconomía forestal, y la denominada economía circular, lo que en el futuro próximo constituirá los bosques "inteligentes", que podrán ser visitados desde una oficina o casa, con apoyo de la realidad aumentada, entre otras tecnología, para un mundo que no dependa de combustibles fósiles, sino de recursos forestales renovables, como son los bosques.
En el video se muestran algunos aspectos al respecto.
En el siguiente enlace se explica más al respecto, de la experiencia finlandesa sobre el particular indicado.
Relativo a la "resiliencia" de los bosques y la manera de lograrla mediante el manejo forestal sustentable (MFS), en particular con el enfoque denominado manejo forestal "adaptativo" (MFA), un indicador clave es la "salud" forestal de esos bosques.
El siguiente video educativo, de "science magazine", lo explica claramente. Sobre todo ante un entorno de cambio climático global (CCG).
El uso de cámaras web instaladas en lugares etratégicos para la vigilancia de montes es realizado por la protectora de bosques del Estado de México (PROBOSQUE), en su oficina de comando contra este tipo de siniestros.
El sistema es similar al usado por el CENAPRED para monitorerear la actividad del Popocatépetl, solo que el sistema de PROBOSQUE no da acceso al público.
Otros avances tecnológicos de hoy, posibilitan el uso de sensores en la detección de incendios forestales, como el caso del sistema "Lesnoy Dozor", diseñado para el monitoreo de bosques y detección temprana de incendios forestales.
Ante
los efectos evidentes del cambio climático global (CCG) en poblaciones
forestales arboladas de varias partes del mundo, al margen de sus causas, el
manejo forestal sustentable (MFS), en su enfoque manejo forestal adaptativo
(MFA), se está orientando sobre un nuevo paradigma de “bosque”, sea de clima
templado – frio, tropical o de semidesierto, denominado: bosque “resiliente” o
bosque forestalmente “sano”.
Aquel bosque que es
resiliente a cambios y puede proporcionar servicios ambientales o
ecosistémicos, a la par que satisfacer necesidades humanas.
Como
lo enfatizan sus autores, al definir así la salud de un bosque no se presupone
una noción definida de salud, sino una visión sanitaria amplia, desde cuatro
perspectivas fundadas en objetivos públicos ampliamente aceptados, muy ligados
al MFS, como son:
ØLa integridad ambiental
ØLa salud pública y seguridad
ØLos servicios ecosistémicos
ØEl uso sostenible y su gestión
De
entre los agentes disruptivos que se están monitoreando en los bosques de México, el cambio climático global
(CCG) es el más importante, para lograr, vía tratamientos silvícolas y
complementarios, i.e., silvicultura o cultivo del bosques, un manejo forestal
sustentable, que garantice esa "resiliencia" en los montes.
Esta
parte destaca porque no será la contemplación del conservacionismolo que salvará a los bosques de las amenazas del CCG y
convierta a los mismos en “resilientes”, sino su cultivo a través de regímenes silvícolas que garanticen la “salud” de los mismos, en los términos expresados.
El
reto es si el pesado aparato burocrático del ambientalismo forestal mexicano,
gubernamental y de la sociedad civil, logra reaccionar con la oportunidad
requerida por los procesos del CCG en curso.
En
los siguientes videos se explica más sobre los bosques "resilientes"
y como están haciendo en otros países para lograrlos.
El avance de los vehículos aéreos no tripulados (VANT), en inglés "unmanned aerial vehicles" (UAV), más conocidos como drones; y de ultraligeros, está abaratando la fotogrametría aplicada a usos diversos, entre ellos los inventarios forestales.
En los siguientes videos se ejemplifican ambos casos.
1. Uso de ultraligeros en inventarios forestales.
2. Uso de VANT's en inventarios forestales de punta.
En este caso, la empresa finlandesa "mosaicmill", está elaborando planos con el mapeo de los árboles existentes en el predio, como se puede apreciar en su web:
La
“resiliencia” de los ecosistemas naturales es una propiedad que está tomando
cada vez mayor importancia en la administración de los recursos naturales en general, y de los
forestales en particular, en razón de que la resistencia de tales ecosistemas a
los efectos adversos del cambio climático,
y sus consecuencias, puede ayudar a mitigar sus efectos y posibilitar la
generación de bienes, servicios y oportunidades de ellos, haciendo efectiva su
“renovabilidad” en el tiempo.
El
centro “Aspen” para estudios ambientales (http://www.aspennature.org/),
impulsa lo que denomina el “índice de salud forestal” (“forest health index”),
sita en: http://foresthealthindex.org/,
que define a un bosque “sano” como:
“Aquel que es resiliente a cambios y puede
proporcionar servicios ambientales o ecosistémicos, a la par que satisfacer
necesidades humanas”,
dando
con ello otra dimensión al concepto “salud forestal”, más allá de la “sanidad
forestal” tradicional.
De
la definición anterior, se tiene que la clave es la capacidad de “resiliencia”
de los bosques o montes, incluidas selvas y bosques del semidesierto, que
deberá ser un objetivo adicional del manejo forestal sustentable (MFS), comunitario o no, para garantizar la capacidad de los bosques de
satisfacer las necesidades de la sociedad a través del tiempo, en independencia
de que el cambio climático sea inducido o no.
El siguiente video ilustra el particular de interés.