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jueves, 5 de julio de 2018

Administración, manejo o gestión eficiente de bosques, como estrategia realista ante el cambio o variación climática global.


El cambio climático global (CCG), o variación climática global (VCG), es un hecho, en independencia de sus causas posibles, lo cual demanda estrategias que busquen paliar sus efectos adversos, potenciar la resiliencia de las poblaciones arboladas y mantener, al menos, el flujo de beneficios ambientales, sociales y económicos que generan los bosques para la sociedad; si no que incrementarlos a través del tiempo. 

Aquí se utiliza “bosque” en el sentido del maestro Jerzy Rzedowski, por lo que cubre poblaciones forestales de clima templado frío, trópico seco y ´húmedo, así como especies forestales del semidesierto. Y los términos administración, manejo o gestión son utilizados como sinónimos.

De todos los beneficios aportados por los bosques, el carbono capturado es uno de los más resaltados, sobre todo por los intereses REDD+ y lo que representan los mercados de carbono atmosférico a nivel mundial, así como las estrategias de compensación ambiental. 

En tono de broma con mis estudiantes, les refiero que en el país acostumbramos decir secuestro y no captura de carbono, por lo que hasta el carbono es secuestrado en México.

Sin pretender exclusiones, más bien complementariedades, la ecología como ciencia no tiene más de 95 años, la biología desde Pasteur 130 a lo más,  el manejo forestal europeo  450 años y la agricultura más de 10,000 años.

Pero al margen de ello, el manejo, administración o gestión de bosques, como prefiera denominársele, es sin duda la estrategia ideal, al igual que ocurrió con la agricultura hace 10,000 años, para pasar de un “recolector” a un “productor organizado”, en este caso de bienes y servicios forestales, incluidos los ambientales. 

Tal tipo de producción es el fruto de la organización espacial y temporal de los bosques, así como de su conducción a través del tiempo, que es parte del propósito de ese “manejo”, “administración” o “gestión” de bosques.

Se ha acuñado internacionalmente el término manejo forestal adaptativo (MFA), que permite alinear perfectamente los conceptos del manejo forestal al combate de los efectos adversos del cambio climático global, por lo que, se considera, su adopción en México debería acelerarse.

En la siguiente liga se muestra un esquema del proceso del MFA: http://adrecfor.blogspot.com/2016/06/el-ciclo-del-manejo-forestal-adaptativo.html.

El MFA es la forma más barata y eficiente, por considerar el seguimiento o monitoreo de los recursos, de enfrentar y dar seguimiento a los efectos adversos de la VCG y la efectividad con la que el manejo, administración o gestión forestales, logra sus propósitos al paso del tiempo.

En el siguiente video  se explica la manera en que puede usarse el MFA, como estratategia contra la VCG.


 

jueves, 7 de junio de 2018

Diferencia entre métodos de tratamiento silvícola y métodos de planeación del manejo forestal


Hoy que todo el mundo es un experto en manejo forestal, porque el cabildeo de  una ley así lo posibilita, al margen del conocimiento ingenieril mínimo requerido para el efecto, es pertinente precisar algunos aspectos que he escuchado en reuniones en donde tales “expertos” opinan alegremente, creando una confusión sin precedentes.

El sistema silvícola es el conjunto de tratamientos silvícolas (intervenciones) y complementarios (al suelo, entre otros), con el que se realiza el cultivo silvícola de un bosque, mientras que un método de ordenación, de regulación forestal, o de planeación del manejo forestal, es un sistema que permite aplicar aquél, junto con otros elementos, para organizar, en espacio y tiempo, la producción de bienes y servicios de un predio forestal, sobre la base de objetivos concretos.

Consecuentemente, el sistema silvícola es parte del sistema de planeación del manejo forestal y no al revés.

Aquí conviene precisar que la “corta” es el medio usado, porque no es factible mover árboles en un bosque y pasarlos de un lugar a otro.

El sistema silvícola está compuesto de tres grupos de tratamientos, las cortas “intermedias”, en las que entran los aclareos pre comerciales (pre aclareos), las podas y los aclareos comerciales, así como otro grupo de cortas específicas, que no tienen que ver con la etapa de regeneración del bosque.

Finalmente están las cortas de “regeneración”, cuyo propósito es regenerar el bosque y que comprende métodos como el de “árboles padre”, “cortas sucesivas”, “matarrasa” y “selección”.

Cabe aclarar que la matarrasa es confundida con los cambios de uso de suelo, pero nada tiene que ver. Mientras el segundo busca eso, cambiar el uso de suelo, la matarrasa busca regenerar nuevamente, con árboles, el bosque, monte o macizo forestal. 

Entre los métodos de planeación del manejo forestal en México, destacan:

+ Método mexicano de ordenación de montes (MMOM).
+ Método de ordenación de bosques irregulares (MOBI).
+ Método de desarrollo silvícola (MDS).
+ Sistema de conservación y desarrollo silvícola (SiCoDeSi).
+ Sistema de planeación forestal (SiPlaFor).

Y otros de cobertura regional:

+ Sistema de cortas sucesivas de protección (SiCoSup).
+ Sistema de cortas a matarrasa (SiCoMa).
+ Simbat, Simbus y demás Sim’s.

Todos estos pueden usar a los cuatro métodos tradicionales de regeneración natural, además de la plantación, y combinaciones de ellos, para regenerar los bosques, montes o macizos forestales.

Algunos se relacionan de manera univoca por el temperamento o rusticidad de las especies, como el MMOM y el MMBI, con la corta regeneración por selección, individual o en grupos.

El SiCoSup con las cortas sucesivas y el SiCoMa con cortas a matarrasa, porque así fueron diseñados de origen.

El MDS se casó con el método de árboles padres, pero puede ser instrumentado con cortas sucesivas y matarrasa, también.

El SiCoDeSi y SiPlaFor, pueden utilizar todos los métodos de regeneración, pero cada grupo de especies por separado;  las de temperamento de sol por un lado  y las tolerantes (a sombra) por el otro.

En un mismo predio y programa de manejo forestal puede haber bosque regular e irregular, pero separados, por lo que esa aberración que llamaron sistema “mixto” es improcedente, en razón de que la tolerancia de las especies (a la sombra), no depende del hombre, sino de la naturaleza y grado de adaptación de las especies al medio, por millones de años.

El asunto de fondo no es privar a los ingenieros forestales de esa supuesta hegemonía de lo forestal, sino en convertir en forestales y silvicultores, a todos aquellos que pretendan manejar y aprovechar bosques, en el sentido dado por Jerzy Rzedowski.

Los bosques en México están en el estado que presentan por las diferentes leyes forestales emitidas por el estado mexicano, y sus gobiernos, que nada tienen que ver con la ingeniería forestal, a la que prácticamente nunca toman en cuenta, pero siempre buscan culpar de sus omisiones, excesos e insuficiencias.

martes, 15 de mayo de 2018

Sobre “buenas” y “malas” especies forestales.


En variadas ocasiones, sin mediar estudios que respalden lo que se opina, se habla de “buenas” y “malas” especies forestales, satanizando inclusive a algunas.

Es cierto que si la naturaleza lo hubiese “querido”, existirían naturalmente eucaliptos en México, como hay pinos, encinos  y cactáceas, a nivel de centro de origen y diversidad genética. Sin embargo, eso no hace a las especies exóticas “malas” per se.

Está el caso de Gmelina arbórea, que bien portada, ha sido una especie introducida de la nadie se queja.

¿ Qué ocurre entonces con muchas otras especies forestales ? 

Que únicamente se introdujeron, sin los ensayos y monitoreo obligados para conocer  sus comportamientos. Y después, cuando ya se tornaron en un posible problema, nadie se hace responsable.

Eventualmente se asume la inmediatez  y no sus consecuencias. Se han introducido especies australianas que vienen de condiciones más agrestes que las mexicanas y que, por ende, son más agresivas y tienden a desplazar a las nativas, al apoderarse de su entorno.

Eso es como invitar a comer a un glotón y luego quejarse de que no dejó algo a los demás. 

Sin embargo, las especies no pueden ser clasificadas como “malas” o “buenas”. 

En el caso de los eucaliptos, que si bien son especies que pueden desecar terrenos por sus altos requerimientos de agua y ser alelopáticas, también es innegable su capacidad generadora de biomasa y, por ende, de fijación de carbono atmosférico y de producción de fibra maderable para usos varios. Por lo que lo “bueno” o lo “malo” de una especie, depende de para qué se les utiliza y en dónde se le establece; y si se realiza el seguimiento necesario a través  del tiempo (monitoreo).

Consecuentemente, no hay “buenas” y “malas” especies forestales, sino “buenas” y “malas” decisiones técnicas al respecto, que en muchos casos toman, desafortunadamente,  políticos designados en puestos que deberían ser ocupados por ingenieros forestales.

Para evitar tal problemática, en el futuro debería existir una norma oficial mexicana que obligue a los introductores de especies exóticas a monitorear su comportamiento y a reparar sus posibles daños colaterales, conforme a derecho ambiental mejor convenga. 

Cabe apuntar que las especies nativas no escapan a estas observaciones, por lo que también deberán ser consideradas.

lunes, 7 de mayo de 2018

Manejo forestal, con y sin calificativos


Existe proclividad a calificar las cosas, creándose eventualmente cierta confusión. Así, se habla del manejo forestal comunitario, integral, hollistico, participativo, proactivo, sustentable, persistente, adaptativo, de imitación a la naturaleza, de ecosistemas, entre otros muchos más, y sus equivalencias con “ordenación forestal” o de “montes”, buscando enfatizar en cada caso los elementos que más lo caracterízan, de los denominados ejes o dimensiones de la sustentabilidad. A saber: Ambiente, sociedad y economía; mismos que convergen en él y lo tipifican de manera diferencial.


Sin embargo, no puede haber tantos “manejos forestales”, sino uno solo, con el énfasis en aspectos ambientales, sociales y económicos, como sean las necesidades y circunstancias que cada caso amerite.


Por otra parte, con el denominado manejo forestal “comunitario” se debe ser cuidadoso, porque “community” en el extranjero y en México, no tienen un mismo significado. Adicionalmente, porque el manejo forestal participativo, puede englobar al comunitario, en cierto sentido.


En mi opinión, aquél debería ser denominado manejo forestal con énfasis en la socioproducción,  socialmente participativo o con énfasis en la biodiversidad, según aplique.


En fin, aquí no se busca decretar la verdad sobre el tema, solo exponer un punto de vista buscando claridad en los conceptos, para evitar los diálogos de sordos que eventualmente se sostienen entre los proponentes de la “bioeconomía forestal”  y quienes defienden enfoques de mayor biodiversidad y contenido social.

miércoles, 25 de abril de 2018

Razones sobre la mala calidad de los programas de manejo forestal (PMF) en México


Comentando el tema con un profesor de la División de Ciencias Forestales (DiCiFo) de Chapingo, me refiere que el curso que se imparte en la DiCiFo tiene que ver con la calidad de los PMF, cuando las razones reales radican en otros aspectos, que urge corregir.

No todos los prestadores de servicios técnicos forestales (PSTF) del país son de Chapingo, sino de las abundantes escuelas que gradúan anualmente ingenieros en ciencias forestales o afines.

Por otra parte, es fácil verificar que se han invertido cantidades vastas de recursos para capacitación de PSTF, desde hace muchos años, incluidos diplomados impartidos por todo el país, por lo que el conocimiento lo tienen.

Adicional a ello, está la NOM-152-SEMARNAT-2006, que lleva de la mano y el "manual para la eleaboración de programas de manejo forestal maderable en clima templado frío", de la CONAFOR,  entre otras guías técnicas para cada uno de los proncipales sistemas de planeación del manejo, preparados desde la época de la SARH y ahora Semarnat.

¿ Qué ocurre entonces ?.

Primeramente, el artículo 37 del reglamento de la ley forestal del 2003, y la NOM - 152 - Semarnat - 2006, establecen los contenidos mínimos de los PMF, por lo que el contenido presente en los PMF, es el que establece la normatividad aplicable.

Sin embargo, el apoyo que se otorga para la elaboración de PMF es del orden de los $ 137 / ha (2018), cantidad que únicamente alcanza, por el alza que involucran los costos relacionados con el transporte (gasolina y peajes), entre otros más, para el uso de métodos de manejo forestal propuestos hace más de 70 años (Método mexicano de ordenación de bosques irregulares; MMOBI) y 45 años (Método de Desarrollo Silvícola; MDS).

Habrá que cuestionarse si con tecnología de más de 45 años, es posible responder necesidades forestales de la actualidad y para la longitud de un turno de aprovechamiento, incluida la información sobre biodiversidad y paisaje que están requiriendo en los nuevos PMF, que no está en norma aún, pero que si no se incluye no se cubre el apoyo y no se autoriza el PMF.

Si realmente se desea incrementar la calidad de los PMF, se deberán pagar los costos reales de elaboración y procesamiento, como se ha buscado a través del SiPlaFor de la CONAFOR, cuyos costos de inventarización de bosques son mucho más altos que la cantidad otorgada por la CONAFOR; instancia que arguye que es solo un apoyo, al que se limitan los PSTF, contra argumentando que los dueños y poseedores de los recursos maderables se niegan a cubrir la diferencia con el costo real.

Cabe señalar que mientras para la autoridad forestal la normatividad es el “mínimum”, para los PSTF es el tope.

Para el Estado de Oaxaca se han estimado costos por hectárea (2017) de entre $ 350 y $ 450, según la cantidad de información que se pide recabar y presentar en los PMF, de la cual el apoyo indicado representa el 34.25 %, sobre una base de $ 400 / ha.

Por otra parte, cada vez es más frecuente el "entre", entre los PSTF y las autoridades que otorgan "apoyos" y autorizan PMF, por lo que una vez recibido aquél, no hay manera de rechazar lo que se presente como PMF.

Consecuentemente, hay un círculo vicioso que es necesario convertir en virtuoso, para remontar la situación de la calidad de los PMF en México.